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FELIPE VI: LA VISITA QUE NO DEBIERA SER / por Eduardo Soto Álvarez

Del toro al infinito
No se debiera propiciar, que el monarca español proyecte su imagen, urbi et orbi,  compartiendo festín con la dictadura más antigua de iberoamérica (acaso del mundo) y sus adláteres, como si España no tuviera  intereses que resguardar en otros países, que antaño también fueron sus colonias.
FELIPE VI: LA VISITA QUE NO DEBIERA SER
 
Eduardo Soto Álvarez
Ex Embajador de Venezuela
La Visita de Estado del Rey de España a La Habana, es inoportuna por decir lo menos; aunque se conmemore los 500 años de su fundación y que el país nunca haya sido visitado oficialmente por un monarca español.
El problema es que la presencia de la testa coronada, va a ser manipulada a favor del régimen castrista y de sus compinches internacionales, cuyos procederes arrasan los países,  enriquecen las  dirigencias y  empobrecen  los pueblos, perniciosa ideología que tratan de propagar  en la geografía iberoamericana.
En tales circunstancias, la visita enviaría al mundo una señal  errónea y engañosa, en tiempos  difíciles  para la democracia en nuestro continente, la cual ha sufrido los embates del régimen cubano, empeñado  desde hace tiempo en hacerla  zozobrar y causaría  especial escozor en los venezolanos, pues el régimen usurpador es tutelado por La Habana.
Madrid trata de justificarla, diciendo que rectificaría una anomalía en las relaciones bilaterales, pero no se puede intentar remediar la del pasado, incurriendo en  una anomalía peor en el presente.
No se debiera propiciar, que el monarca español proyecte su imagen, urbi et orbi,  compartiendo festín con la dictadura más antigua de iberoamérica (acaso del mundo) y sus adláteres, como si España no tuviera  intereses que resguardar en otros países, que antaño también fueron sus colonias.
No deja de ser inquietante, la presencia del Canciller español en la efemérides, por cuanto próximamente  será el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, pues si sucumbe a los cantos de sirena antillanos, se auguran tiempos más aciagos todavía para la democracia por estas latitudes, lo cual repercutiría en  detrimento del viejo continente.
Pareciera que el gobierno español trata de confundir, de manera deliberada, la intención de la visita (señala que el Rey no hace política) con la significación que implica la mera presencia del monarca español en la Cuba actual,  por primera vez en la historia, en el peor momento Y salpicada de connotaciones crematísticas.
Esta infausta actitud de Felipe VI, contrasta con la del Rey Juan Carlos I, a quien no le tembló el pulso para interrumpir,  en plena Cumbre Iberoamericana de Chile en 2017, la perorata del pupilo favorito del castrismo, con su famosa admonición: Por qué no te callas.

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