Triunfa el temperamento de los toros de Barralva en la octava corrida de la México

DE SOL Y SOMBRA

¡Qué daño le hacen a la fiesta los toros pasadores y los toreros vividores, las empresas maternalistas y la crítica alcahueta!

Por Leonardo Páez.

Cuando por toriles sale el toro con transmisión de peligro desaparecen los gritos y el público, que puede no saber pero sí sentir, es atrapado por la magia negra de la lidia y más que ver torear bonito aguarda, sobrecogido, emocionarse y gozar sufriendo, mientras el torero siente que el heroísmo existe y que puede hacerlo suyo. Lo demás es lo que ha sacado a la gente de las plazas, porque el toreo no es diversión sino emoción.

En el enésimo cartel cuadrado –los diestros acartelados debieron alternar con alguno de los que figuran, no entre ellos– no tiene caso hablar de la entrada, habida cuenta que en estas fechas las únicas cornamentas que distingue el público son las de los renos del barbón de…

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