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Obispo y Oro: La bomba del bombo de Simón

DE SOL Y SOMBRA

Por Fernando Fernández Román.

No me gustan los azares. Me aburren los juegos puramente de azar. En cambio los juegos que precisan habilidad, precisión, valor, templanza, técnica y arte, me fascinan. Los juegos puramente de azar solo son atractivos cuando proporcionan beneficios crematísticos en abundancia, una pasta gansa que engorda el talego del jugador sin que éste haya puesto de su parte nada más que la intrepidez, la temeridad… o la estupidez. Paso, por tanto, de los casinos, de sus ruletas, de su black-jack, el bacarrá o del póker chiribito (el tapado es otra cosa), porque en su derredor se masca la mustia soledad del sobresalto, no el pálpito de la emoción. Y en esta vida, todo lo que no emociona, es pura filfa.

El maestro José Alameda escribió un librito titulado Seguro Azar del Toreo, tomando los dos primeros vocablos (antagónicos en sí mismos, Seguro y Azar) del libro…

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Categorías:Uncategorized

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