DE SOL Y SOMBRA

El toro que abrió plaza empujó y derribó al caballo de picar.JAVIER HERNÁNDEZ.

Por Antonio Lorca.

Sea brava o mansa, encastada o no, la ganadería de Ana Romero es diferente; quizá, por eso, no figura en la lista de los hierros preferidos por los que mandan. No les hace falta a estos toros grandes perchas para ganarse el respeto, porque les sobra poderío, fiereza y casta de la buena y de la otra para captar la atención de la plaza. Son toros no aptos para el aburrimiento; toros para tener los sentidos alertas y no perder detalle de sus movimientos. Toros dificultosos listos, ásperos, complicados y muy exigentes. Toros, en definitiva, para la emoción.

Claro que todo tiene sus ventajas e inconvenientes. Los toros de Ana Romero ponen en aprietos a los toreros, los obligan a un esfuerzo extraordinario, tienen un plus de peligrosidad, y no son fáciles para el…

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