HispaniaFortius

Por José L. Román.- A nadie debe sorprender, cuando se cumplen cuarenta años de las primeras elecciones de esta democracia, que estamos regidos por una dictadura democrática liberal que no es otra cosa que el instrumento perfecto para que funcione el negocio de los partidos políticos subvencionados por el Estado, que constituyen el cauce a través del cual puede llegar a la presidencia del gobierno cualquier iletrado e incapaz, o a obtener acta de diputado hasta un terrorista convicto.

Los partidos son máquinas electorales fabricadas para la conquista del voto a cualquier precio. Si los votos consiguen el poder y los votos se consiguen con dinero, cualquier tipo de financiación vale: la que se obtiene de los presupuestos del Estado, sin respeto a la conciencia y al bolsillo del contribuyente; la que se recibe del exterior; y la que se obtiene por vía deshonesta como hemos podido comprobar con los…

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