DE SOL Y SOMBRA

Sergio Ramos celebra la Copa de Europa en Cardiff. GLYN KIRK AFP.

Por RubénAmón.

No existe mayor aberración iconográfica en la tiranía de la corrección que un jugador del Madrí toreando sobre la hierba de Cardiff.

Una españolada redundante, una amalgama cañí, un insolente quite por verónicas que explora las convenciones de una sociedad encorsetada. Y que representa un mensaje de propaganda taurina universal, precisamente por la repercusión mediática de la Champions. Y porque no proliferan los iconos que confiesan su afición a la tauromaquia, como si hacerlo contraindicara la reputación o los cálculos comerciales.

Vemos a Sergio Ramos en Las Ventas haciendo apostolado, y a Koke. Y vemos a Eduardo Arroyo o a Miquel Barceló ensimismados en la estética. Y vemos que la plaza se llena durante 32 tardes consecutivas en una fervorosa yincana, pero el acontecimiento de San Isidro se resiente de un apagón informativo.

Casi nunca trascienden…

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