La grotesca medida no interesa a nadie

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Uno puede ser creyente, agnóstico, ateo, testigo de Jehová, animista o lo que le de la gana. Y dejar en paz a quienes tienen creencias diferentes… y sobre todo, no intentar secularizar las prácticas de una fe que no es la tuya.

El problema está en que no tienen bastante con ser ateos, sino que supuran odio y resentimiento contra la fe católica. Ya lo dijo Comte, no se derrota algo hasta que no se lo sustituye por otra cosa. Y así llevamos desde la Revolución Francesa, intentando sustituir las prácticas católicas por cultos laicos a cada cual más ridículo.

Que acaban fracasando, ¿cómo podría ser de otra manera?

Pero por si aún les quedan ganas, tenemos una propuesta para los de Podemos de Rincón de la Victoria. Se le ha ocurrido a Miguel Ángel Quintana y es genial: que ahora lo…

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