DE SOL Y SOMBRA


Serio y elegante, como era su toreo, el exmatador confiesa que siempre tuvo miedo a no digerir la fama.

Por Cesar Coca.

-En alguna de sus catorce cornadas, cuando lo llevaban en volandas a la enfermería de la plaza, ¿pensó que podía morir?

-Nunca lo pensé. Todos los que nos hemos puesto delante del toro sabemos que vamos a morir, pero no tuve ese temor en ninguna cogida.

Santiago Martín ‘El Viti’ ha respondido sin un atisbo de duda. Sus palabras resuenan en el bello patio renacentista del Palacio de Figueroa, en Salamanca, sede del casino local. Casi cuarenta años después de su retirada, sigue siendo un ídolo para sus paisanos y los aficionados a los toros de todo el mundo, pero se muestra incómodo con los elogios y esquivo ante apelativos que rechaza aunque sean muestras de admiración. «Si me llaman ‘maestro’, no me vuelvo, porque no lo soy»…

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