DE SOL Y SOMBRA


Se jugaba mucho en esta corrida David Mora después de escuchar los tres avisos el pasado sábado; se jugaba, quizá, la temporada y la propia fe en sí mismo. Por todo ello, sin duda, salió, aparentemente, a por todas en sus dos toros —el mejor lote del encierro—, se le vio tan dispuesto como embarullado, sus dos faenasfueron de más a menos, y en ninguna fue capaz de convencer a la parroquia de que su reivindicación iba completamente en serio. Quiso mucho, es verdad, pero no pudo todo lo necesario para que el borrón quedara limpio como una patena.

Al final, paseó una oreja, pero de poco le servirá. Era un trofeo hueco, inesperado, de esos que hacen más daño que beneficio, porque se recordará siempre que fue un regalo del palco presidencial que, a veces, ofrece razones que la razón no comprende.

Por Antonio Lorca.

Se jugaba mucho…

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