DE SOL Y SOMBRA


David Mora escuchó los tres avisos y una bronca tras fallar reiteradamente con el descabello

.
Por Antonio Lorca.

Cuando Ángel Otero, miembro de la cuadrilla de David Mora, levantó los brazos en los medios de la plaza y llamó la atención del segundo toro de la tarde, Las Ventas guardó el silencio que demandan las grandes ocasiones. Su oponente lo esperaba en la raya del tercio, y la preocupación general tenía más que sobrados motivos. El toro, manso de libro, huidizo y acobardado, de violentísimo y dificultoso comportamiento, se engalló, lució al cielo sus astifinos e inició un veloz y fiero acercamiento hacia su presa.

Se presagiaba que algo grandioso o dramático estaba a punto de suceder. El hombre, engrandecido en su propia heroicidad ante la mirada inquisitoria y admirativa a un tiempo de miles de corazones encogidos, corrió hacia el toro y en una fracción de…

Ver la entrada original 694 palabras más

Anuncios