DE SOL Y SOMBRA

Por Álvaro Acevedo / Foto: Carlos Núñez.

Soplaba el viento pero se calmó cuando otro vendaval, de casta y de toreo, compareció en la Maestranza bajo el nombre de Andrés Roca Rey. El chaval estuvo enorme, y no sólo fue una cuestión de valor y entrega.El sobrero con el que protagonizó la gran faena de la tarde huyó a su querencia tras los primeros estatuarios, y el torero fue a buscarlo a su terreno para plantarle batalla. El de Victoriano atacó con fuerza pero descolgado, apuntando un fondo de clase que acabaría descubriendo el torero.

Y repitió con brío, y Roca le bajó la mano de forma soberbia,y lo llevó con mando y poderío,con limpieza a pesar de la brusquedad de su enemigo. Hay que ser muy buen torero para dominar esa embestida de manera tan rotunda, para atemperarla, ralentizarla, someterla. ¿Y el toro?¿Fue manso porque huyó hasta el…

Ver la entrada original 343 palabras más

Anuncios