DE SOL Y SOMBRA


Por Álvaro Acevedo / Foto: Carlos Núñez.

Los de la farándula se quedaron en la feria y la Maestranza volvió a ser una plaza normal, que no es poco, en vistas de cómo gana posiciones el “nuevo público”, que es como se le llama a esta tropa de consumidores de telebasura que de vez en cuando se pone un clavel para profanar el templo. Sí, sólo había tres cuartos de entrada (gracias a Dios) y en un ambiente de seriedad y educación, sin noveleríos, histerias ni aletazos, vimos por fin torear.

Habían gustado Perera y Javier Jiménez, exprimiendo hasta límites insospechados a los primeros toros de sus respectivos lotes. El del extremeño, un anciano de casi seis años al que templó con el capote y buscó con la muleta en todos los terrenos posibles, pero fue inútil. El manso no quería pelea. El del sevillano, siempre con la cara…

Ver la entrada original 308 palabras más

Anuncios