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“No hay billetes” y ambiente grande. Pero tanta expectación no se vio correspondida por la infumable corrida que echó Núñez del Cuvillo. Y no sólo por esa presencia tan justita y desigual; sino sobre todo por la carencia de raza y fondo. Están inventado un sin sentido: el toro antiemoción. Sólo esa varita mágica que lleva en el esportón Roca Rey salvó la tarde, para satisfacción de todo el personal, el aficionado y el espectador ocasional. Enorme con el capote, entendió y exprimió a sus dos toros, con sosiego, con buena cabeza, con clase además en el manejo de las telas, tanta como para tapar las carencias de sus enemigos. Manzanares pasó sin pena ni gloria, mientras que El Fandi ofreció todo lo que sabe hacer, con beneplácito del personales el 4º. LEER MÁS

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