DE SOL Y SOMBRA

Por Carlos Ilían.

Contra los elementos, entre un barrizal y en una tarde de perros se desarrolló la primera novillada de las dos anucinciadas en estas Fallas.

Por supuesto que los tendidos se encontraban casi desiertos pues en Valencia había caído agua a mantas desde por la mañana, además de correr un viento helado, dos elementos que espantaban al más tozudo aficionado. Pero los poquísimos valientes que se acomodaron en la plaza no se aburrieron, ni mucho menos.

Un factor importante que ayudó a superar el ambiente frío y lluvioso ha sido el juego de la muy seria novillada de El Parralejo, casi una corrida de toros. Sí, en otra época, la del utrero adelantado que mataban las figuras del momento, habría sido considerada como una “tía”.

Además la novillada se movió, exigió y a quien la supo aprovechar le dio un rédito enorme. Precisamente ese es el caso…

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