DE SOL Y SOMBRA

De S y S.

Cuando César Gutiérrez quiso ser torero, nunca pudo estrenar un traje de luces. Hoy, con un taller en Tonalá, su trabajo como sastre taurino es uno de los más reconocidos de México.

César Gutiérrez tenía 13 años cuando su padre le regaló su primer atuendo para que toreara en San Marcos, Jalisco. La antigüedad del traje —aproximadamente 80 años— hacía que prácticamente se deshiciera con el movimiento. Gutiérrez fue a la mercería a comprar chaquiras y lentejuelas de plástico para arreglarlo. Se tardó 24 horas.

Fue su primer trabajo de sastrería, un oficio que aprendió solo. “No me quedó muy bien, pero era mi primer traje. Por fin iba a cumplir mi sueño de vestirme de luces”. A los cuatro días de portarlo por primera vez, en otra presentación, un toro lo revolcó y le destrozó la tela.

Gutiérrez pasó diez años queriendo ser torero. Una…

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