General Dávila

generalitat-jordi-pujol-comparecencia-parlament_738836123_1355388_1020x574 Jordi Pujol

Contaba mi bisabuelo que en un viaje hacia Sevilla hizo un alto técnico en un hotelito de Despeñaperros. Al preguntar por los aseos la recepcionista le entregó un palo de aproximadamente medio metro a la vez que le señalaba un portalón de madera. Aunque no entendió lo del palo no quiso hacer preguntas, pero su extrañeza quedó resuelta al abrir la puerta y ver que era el gallinero. Estaba claro que el palo era el instrumento necesario para espantar a las gallinas, al gallo también, si el menester era a calzón caído.

Mi bisabuelo antes de comprobar si en el menú ofrecían pollo de corral decidió cambiar de lugar.

‹‹Toda la mierda para mí, para el partido poca››. Tranquilo Jordi, tranquilo. Todavía no sabemos muy bien lo que hay detrás del portalón, pero el olor que se filtra, a pesar del botafumeiro que siempre le ha acompañado…

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