Verdades Ofenden

“1898. Los últimos de Filipinas” es bastante floja por no decir directamente mala. Si no fuese por cierta dosis de acción, sería aburrida, que es lo peor que puede decirse de una película. La defensa de la posición de Baler sirve como pretexto para soflamas pacifistas, caricaturas de soldados y alguna maldad venenosa como la del cura adicto al opio.

Resultado de imagen de Últimos de Filipinas Antonio Román

En este largometraje, están presentes todos los tópicos del derrotismo. Uno de los personajes afirma: “En la guerra hay dos tipos de militares: los que quieren medallas y los que quieren volver”. Al final, uno sale del cine con la triste sensación de que todo lo que nos contaron sobre el heroísmo de los defensores de Baler fuese mentira. Este episodio de nuestra historia merecía un tratamiento mejor y más justo.

En efecto, la mentira es, en realidad, que aquellos españoles que fueron a defender los restos del imperio al…

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