España es reconquista
La Toma de Granada. España es reconquista

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Era el 2 de enero de 1492 y así gritó un emisario junto con los soldados que le acompañaban al entrar en la Alhambra, tras la Toma de Granada, mientras izaban en una de sus torres una cruz y el pendón regio de Castilla: “Santiago, Castilla, Granada, por los muy altos y muy poderosos señores don Fernando y doña Isabel, rey y reina de España, que han ganado esta ciudad de Granada y todo su reino por la fuerza de las armas…”

La noticia llegó a Roma el febrero de 1493 y el mismo papa Inocencio VIII ofició una misa en la Ciudad Santa para elogiarlo. Era una manera de compensar la conquista por los turcos otomanos en 1453 de Constantinopla y se festejó durante días ensalzando el valor de la nación española.

Durante casi diez años los Reyes Católicos (título otorgado por el papa a Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón) y, al contrario de lo que sucedió años atrás, practicaron una guerra total contra el poder islámico. Su objetivo no era solo obtener victorias en el campo de batalla sino destruir el último enclave musulmán de la Península, y para ello debían conquistar la capital del reino nazarí. El rey granadino Boabdil pactó secretamente rendir la capital y convertirse en vasallo de Castilla a cambio de obtener el señorío de las Alpujarras con una cuantiosa renta. Llegado el momento, no cumplió (o no pudo) su parte del trato, influido por el sector intransigente de su corte y de su madre, la sultana Aixa, obligándole así a luchar hasta el final.

“Todo curioso viajero guarda a Granada en su corazón, aún sin haberla visitado” (WILLIAM SHAKESPEARE)

Los Reyes Católicos sabían que era solo cuestión de tiempo. Ocuparon Málaga en 1487, principal puerto nazarí, reduciendo a la esclavitud a sus 8.000 habitantes. Boabdil no tendría el apoyo exterior de los turcos otomanos ni de los mamelucos de Egipto, que ya tenían bastante con sus problemas internos y se encontraban demasiado alejados de la Península, ni tampoco de los estados norteafricanos, inmersos en guerras civiles. El objetivo de Isabel y Fernando era el mantener el asedio de Granada para obligar a la rendición por hambre y para ello concentraron el ejército en Loja, la ciudad más próxima a Granada y fundaron la ciudad de Santa Fe, asfixiando las comunicaciones de Boabdil. Tampoco querían destruir la ciudad de Granada al necesitar la ingente cantidad de impuestos que producía la comarca, ingresos que necesitarían para desarrollar la política sobre Francia e Italia del rey Fernando. Las tropas castellanas no batallaron en campo abierto, sino que el asedio era su principal baza. Finalmente la paciencia tuvo su recompensa. El hambre, la presión militar y el soborno a cortesanos nazaríes hicieron posible la rendición.

 

La salida de la familia de Boabdil de la Alhambra
La salida de la familia de Boabdil de la Alhambra

 

Cuenta la leyenda que tras la Toma de Granada camino del exilio, Boabdil volvió la cabeza para ver su querida ciudad por última vez y lloró, escuchando a Aixa, su madre, decir: “Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”

El 25 de noviembre firman en el campo real de la Vega, cerca de Santa Fe, las Capitulaciones para la entrega de Granada por Boabdil, y el 2 de enero de 1492 las tropas cristianas entran en la ciudad, precedidas por destacamentos que van tomando las distintas fortalezas y torres. Mientras, el ejército cristiano frente a la ciudad esperaba que en el interior de la Alhambra se produjera el traspaso de poder. En la sala de Comares se entregó las llaves a los representantes de la reina Isabel para después recibirlas los Reyes Católicos en el exterior.

Permanecieron en Granada solo seis meses pero allí tomaron dos decisiones trascendentales: la expulsión de los judíos (30 marzo) y la aprobación del viaje de Colón (17 abril).

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