
No encuentro respuestas a estos interrogantes, porque Malvinas pertenece a las cosas sin principio ni fin, a las cosas inmortales, a las que, al nombrarse honran todas las palabras. Por eso se sostiene Malvinas. Por eso, tantos años después, es la Gran Causa, la Causa de Malvinas.
Es la Causa que ya dejó atrás las calumnias, los oportunismos, las traiciones, las bajas pasiones, las ofensas, la cobardía, todas las miserias humanas que aparecen en la guerra.
Es la Causa que engloba a todos los argentinos, aunque no la comprendan ni la quieran.
Es la Causa que no olvida el dolor y el sacrificio, porque los hunde en las entrañas, y así su fulgor deslumbra a las almas que la aman.
Es la Causa Malvinas, respetada y temida por el enemigo, que busca por todos los medios destruirla valiéndose de los medios que los mismos argentinos le proporcionamos con nuestra indiferencia y apatía: declaraciones, películas, documentales, visitas de los más encumbrados personajes del imperio usurpador.
Es la Causa que se enarbola en los discursos de bancada, que despierta aplausos, que se politiza cuando conviene y se oculta cuando se violan las instituciones, los poderes y las leyes.
Es la Causa Malvinas, que entre la inseguridad, la corrupción, el odio, la venganza, aparece pura, magnífica en su inocencia, romántica en su dolor, con sus luces y sus sombras, con sus muertos y sus vivos, con su justicia y su verdad.
Es la Causa, ese conglomerado de orgullo y honor; ese proceso interior que va limpiando las pasiones hasta convertirlas en recuerdos, que recién ahora, al cabo de los años, afloran de los corazones, las heridas y los labios de los que la vivieron, para ejemplo y paradigma de la nuestra historia.
Es la Causa Malvinas hundida en el fondo del mar, rompiendo los vientos con sus alas, enterrada en la turba, refugiada en la Cruz que desde Darwin domina, escucha, espera.
Es la Causa Malvinas, dueña y señora de las Islas, que nunca más serán llamadas irredentas, porque un 2 de Abril un soldado, un hombre, un argentino dio su sangre para redimirlas de una vez para siempre.
Pero es también, duele decirlo, la causa desmalvinizada por políticas pseudodemocráticas, acaparadoras de poder, por las instituciones achatadas por la codicia, la envidia, la obsecuencia, por los comunicadores acomodaticios y mentirosos; por las vacuas expresiones diplomáticas con anuncios espectaculares que terminan cuando empiezan, por los “Iluminados por el fuego”, por “los chicos de la guerra”, por “la guerra de mami”.
Sin embargo, esa dolorosa causa desmalvinizada, hoy, a un cuarto de siglo, se trueca en la “Causa Remalvinizada”, de adentro hacia fuera, de abajo hacia arriba, en familias, en colegios, en claustros, en pueblos y ciudades, en el silencio de la continua vigilia. Sola por su propia Verdad, por su propia justicia, por su propia sangre. Sola en la Grandeza de su soledad para darnos la respuesta.
¿Qué fue, entonces? ¿Dónde, cómo, por qué? La Causa Malvinas fue, es y será la Patria.

http://www.alertadigital.com/ | El Instituto Catalán de Industrias Culturales de la Generalidad de Cataluña, acaba de lanzar dos líneas de subvenciones para financiar la edición de libros y partituras en catalán, occitano y, eventualmente, también en aranés, según informa Libre Mercado. La primera convocatoria va dirigida genéricamente a todas las editoras que publiquen este tipo de obras en…

Ingresó en el postulado de Adoratrices el 30 de octubre de 1926. Vistió el santo Hábito el 1 de mayo de 1927. Tomó por nombre de religión: H. Petronila del Sagrado Corazón. Hizo sus primeros votos el 6 de octubre de 1929. Fue destinada a Guadalajara en junio de 1930. Sus votos perpetuos los hizo en Madrid el 28 de mayo de 1933.
La vida en Guadalajara, desde el 21 de julio de 1936 fue de progresivo y continuo sobresalto, por las luchas callejeras, bombardeos, asesinatos y registros. A finales de agosto del mismo año, la Superiora de la casa vio, la necesidad de distribuir a las hermanas en diversas ciudades y casas. Se avisó al hermano de Petronila, José Luís, que residía en Madrid, para que saliera a la estación a recibir a su hermana y a la otra religiosa que le acompañaba, y conducirlas a la casa señalada para su refugio.
El 30 de agosto de 1936, llegadas a Madrid, en la estación ya las esperaba el Sr. Hornedo; estaban saludándose, cuando fueron detenidos los tres y llevados a una checa próxima. Les hicieron salir, simulando su libertad, y allí mismo fueron asesinados. Los cadáveres aparecieron al día siguiente, en un descampado de la calle Méndez Álvaro, cercano a la estación. Fueron fotografiados en el Depósito Judicial ese mismo día, siendo la de Petronila, la foto nº 6, que presentaba una leve sonrisa.
Sus restos fueron depositados en el Cementerio del Este, y, a petición de la familia, se trasladaron al panteón familiar, en el mismo cementerio. Su fama de martirio sigue viva entre sus familiares y las Religiosas de su Congregación.
Hoy Alberto Ruiz Gallardón ha anunciado una reforma de la actual Ley del Abortoque se inspirará en la defensa del derecho a la vida partiendo de la jurisprudencia constitucional establecida por la sentencia 53/1985 del TC. Me parece una intención loable, pero lo que no entiendo es el método, teniendo en cuenta que la actual Ley del Aborto fue hecha con el fin de que matar a seres humanos inocentes e indefensos en sus primeros meses de vida no sólo fuese legal, sino también un derecho y una prestación sanitaria más.
Lo que se hizo con otras leyes que atentaban contra la dignidad humana
Una aberración jurídica como ésa, que viola el más elemental de los derechos humanos de quienes ni siquiera tienen voz para defenderse por sí mismos, es algo irreformable si lo que se pretende conseguir es una ley que ampare el derecho a la vida. Una ley tan injusta, brutal, irracional y anticientífica sólo puede ser derogada, con la misma firmeza, determinación y energía con las que la Kontrollratsgesetz Nr. 1 betreffend die Aufhebung von NS-Rechtderogó normas tan injustas como las Leyes Raciales de Nüremberg el 20 de septiembre de 1945 en Alemania; normas a las que se refería con la expresión “werden hierdurch ausdrücklich aufgehoben”, es decir, “quedan expresamente derogadas”, como ya señalé aquí en noviembre. Lo mismo se hizo en España el 13 de febrero de 1880, reinando Alfonso XII, cuando se aprobó la Ley de Abolición de la esclavitud: “Quedan derogadas todas las leyes, reglamentos y disposiciones que se opongan a la presente ley”, rezaba su Artículo 18.
Una desprotección de la vida digna de las peores dictaduras
Eso es lo que procede hacer con leyes que atentan contra la dignidad y los derechos que posee todo ser humano por el mero hecho de existir. El gobierno socialista promovió una ley digna de regímenes totalitarios como China o Corea del Norte, dictaduras que desprotegen el derecho a la vida de los no nacidos, negándoles así el más básico de los derechos humanos, ése que la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclama solemnemente en su Artículo 3 con la siguiente expresión: “Todo individuo tiene derecho a la vida”. Es una incongruencia hablar de reformar una ley que quebranta radicalmente este precepto jurídico, con el propósito de proteger ese derecho lesionado. A nadie se le habría ocurrido en 1945 en la Alemania recién derrotada hacer una mera reforma de las leyes hitlerianas para proteger a aquellos colectivos sociales que habían sido brutalmente tratados al amparo de esas leyes. En casos así lo que procede es la derogación de la ley que corresponda.
Hay que evitar volver al coladero legal de 1985
Dicho sea de paso, el gobierno de Rajoy haría bien en tomar nota de la nefasta experiencia adquirida con la anterior Ley del Aborto de 1985, un coladero legal que dio pie a un masivo fraude de ley con el cual España se convirtió en un paraíso abortista. Por supuesto, me refiero a la misma ley que recurrió al TC el padre del actual Ministro de Justicia, como ya expliqué aquí esta mañana. En el recurso que encabezó contra la Ley del Aborto de 1985, José María Ruiz Gallardón y los demás diputados firmantes (de Alianza Popular y la Unión de Centro Democrático) atribuyeron a dicha norma “actuaciones negadoras y supresoras de la vida de los no nacidos”. La puesta en práctica de la ley vino a darles la razón. Ya va siendo hora de hacer una ley que corrija los errores cometidos hace 27 años.
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